Domingo, 27 de mayo de 2012 | Diario "La Capital" La región
Las nuevas tecnologías dejaron sin salas de cine a los pueblos
Eran el lugar de encuentro de los habitantes de las localidades santafesinas. Sus programas, con varias fuciones en las que se exhibían películas de variados géneros cinematográficos, eran la gran atracción ciudadana los fines de semana. Hoy quedaron en el recuerdo.
Eran cita obligada de la gente, que guardaba sus mejores pilchas para asistir a la función. Sus historias de westerns, gangsters, muchachitos que propinaban trompadas sin apenas despeinarse, sus amores prohibidos y besos censurados eran comidilla después del matiné.
Allí confluían las familias, los chicos en pantalones cortos pero con zapatos y corbata, la gente alborotada esperando que se apagara la luz y, finalmente, la magia. Inmortalizados en películas memorables como "Cinema Paradiso" y en canciones exquisitas como "Los fantasmas del Roxi", los cines de pueblo también vivieron en Santa Fe su época de esplendor y ocaso. Pero siguieron formando parte del imaginario y del recuerdo colectivo.
Porque fueron mucho más que salas; fueron un lugar de reunión donde la gente vivía las mismas emociones frente a la pantalla. Y vale la pena recordarlos. Señores y señoras, tomen asiento que empieza la función.
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PUEBLOS QUE PERDIERON SU CINE:
Sanford
Chabas
Sastre
El Trebol
Murphy
Chovet
Funes
Roldan
Perez
Zavalla
Arroyo Seco
Villa Constitución
San Jeronimo Sud
San Lorenzo
Capitan Bermudez
Maciel
Los que se resisten a desaparecer
Tal es el caso de Casilda y Bigand, que, a punto de cerrar fueron salvados y recuperados.
Tal es el caso de Casilda y su zona, donde si bien muchos cines ya no están, otros aún permanecen y hasta crecen. Un símbolo de esto es el Libertador, de Casilda, que, a punto de cerrar fue salvado por los vecinos. Pasaron casi 23 años de la recuperación de esa sala que es orgullo de los casildenses. El Libertador proyecta filmes de lunes a domingos, pero además funciona como teatro.
Otro símbolo regional es Bigand. Allí, la comuna y la Sociedad Italiana reactivaron la única sala para garantizar el acceso igualitario a la cultura. Para ello, la comuna aportó el equipo y la Sociedad Italiana el edificio para este cine habilitado como "no comercial" por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).
A casi dos años de su reapertura, el histórico San Martín es hoy un espacio de encuentro y recreación, En la tasa comunal se incorporó un tributo para el mantenimiento del cine, que la gente disfruta gratuitamente.
En Arequito también se preserva el Cine Teatro Rossini, cuyo edifico, ubicado sobre la calle Brigadier López, está siendo remodelado por la Sociedad Italiana, dueña del predio.
En Firmat ocurre lo mismo con el Cervantes, de la Sociedad Española, que funciona esporádicamente. El Ente Turístico Firmat gestiona ante el Incaa la reapertura del cine Verdi, propiedad de la Sociedad Italiana que hoy funciona como teatro.
El Soledad Villamil. El primer proyecto de instalar un cine en Carlos Pellegrini es de 1903, según los registros de la Societá Italiana di Mutuo Socorso. Pero desde 1934, cuando comenzó, fue cambiando de lugar hasta que en los años 50 se emplazó en su actual ubicación donde hubo funciones hasta 1987, hasta que se apagó la luz del proyector a principios de los 90.
En 2010, la actual gestión comunal decidió reabrirlo: se compraron nuevos equipos y decidieron homenajear a la mujer en el cine llamando a la sala Soledad Villamil. La actriz y cantante brindó un show al aire libre. Desde su apertura hasta la actualidad pasaron por la sala más de 10 mil espectadores y se recuperó así un espacio para la cultura y el entretenimiento.
En San Jorge, en tanto, funciona el Olga Zubarry, que bien merece un título aparte.
Producción periodística:
Ubaldo G. Mauro,
Marcelo Abram,
Delcia Karamoschon,
Gustavo Orellano y
Carlos Walter Barbarich.





