Hoy es 9 de julio de 2015, y un día como hoy pero hace 199 años, personas como nosotros, de carne y hueso, con luces y sombras, aunque presos de otro tiempo y otra circunstancia, se enfrentaron a la inercia y al destino, se rebelaron contra las cadenas oxidadas y añejas de la esclavitud y emprendieron el sendero maravilloso pero lleno de incertidumbres abierto por la libertad.
Fue en 1816, la punta de un iceberg que fue gestándose años anteriores y tuvo como mojón emblemático y fundacional, la gesta revolucionaria de 1810, aunque el clima de ideas y las condiciones políticas, económicas y culturales comenzaron a forjarse en las postrimerías del siglo 18 en el mundo y en esta tierra, siendo imposible ponerle fecha singular a un proceso histórico más global.
Hoy es uno de esos días en que miramos para atrás, recordamos, homenajeamos y rescatamos procesos históricos, figuras inolvidables, valores que pretendemos eternos, sueños que parieron de otra época y siguen movilizando a muchos, pensando en el futuro, mirando para adelante, buscando alguna clave para resolver los dilemas de la actualidad.
No queremos traer aquí la historia de liberación de nuestra nación anquilosada en monumentos y dormida en libros protocolares, queremos reconocer la historia viva, que persiste como ejemplo, que se re-significa como camino a desandar, como consigna inconclusa, que se reinventa como utopía inclasificable capaz de motivar, de estimular y de emocionar a los iguales y a los diferentes, que forman parte de este país, y afrontan el desafío de construir una sociedad mejor.
Esa historia capaz de actualizarse y resembrarse en pequeños gestos de infinitos desconocidos que le dan vida a nuestro país, gestos cotidianos y silenciosos de tantos que en diferentes lugares y circunstancias, levantan la bandera de la solidaridad, tienden una mano al de al lado, y tienen la aptitud y sensibilidad de salirse de su pequeño universo para ver y preocuparse por el bienestar del otro.
Historia que se reinventa en aquellos que siguen luchando por los demás, que entienden la bandera de la libertad como un tesoro preciado, pero floreciente sólo si esta a mano de todos; historia capaz de ser revitalizada por quiénes, no tienen monumentos ni grandes proezas que merezcan ser narradas, pero se apropian de la bandera de la justicia, predicando con el ejemplo y peleando contra las injusticias que muchas veces persisten contra los mismos de siempre.
Hoy hablamos de independencia, como bandera de un proceso histórico protagonizado por Belgrano, Moreno, San Martín, y muchos más apagados en el anonimato, quiénes lucharon contra el imperio español, por la liberación de esta tierra, enfrascados en guerras sangrientas y luchas interminables que unieron y dividieron a los primeros patriotas de las provincias unidas, pero que habilitaron la emergencia de una nueva nación, gestando las semillas de una identidad colectiva propia, asentada en las premisas de la soberanía, la autonomía y la libertad.
Sabemos que los grandes hechos y protagonistas históricos de un país, merecen ser evocados y homenajeados para fortalecer la identidad colectiva y reconocernos en una historia y un pasado compartido, pero también queremos que la historia pueda tender puentes con el presente y siga viva reinventándose EN NOSOTROS, desde los ejemplos y valores brindados POR AQUELLOS, para forjar cada día un mejor presente y un futuro esperanzador para todos. FELIZ DÍA DE LA PATRIA!!



